Hablemos de soltura y sencillez; lo que logra la práctica. El bebé está relajado porque conoce el proceso, y la economía de movimientos de la mamá es asombrosa. Mamá y bebé seguros y contentos. : )
Blog sobre babywearing en la Ciudad de México, o de lo que he aprendido, aprendo y vivo con mi bebé, cuando todos los días enrebozo, envuelvo, abrocho, o en breve me encasqueto al peso más importante de mi vida: mi hijo.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Un simple trozo de tela
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gaby san
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viernes, 22 de octubre de 2010
no lo hagas: bebé en bicicleta
![]() |
| La única razón válida para subirte en la bicicleta con tu bebé en fular es como recurso desesperado cuando intentas huir de una invasión zombie. |
Yo sé que es casi automático, escuchamos que un portabebé nos libera las dos manos para hacer otra cosa, y una de las primeras brillantes ideas que se nos ocurren es "¿Manos libres? ¡Genial! ¡Esto significa que lo puedo llevar en la bicicleta con el rebozo!". A mí me pasó, como biciteka en remisión forzada por razones de maternidad, lo primero que se me ocurrió cuando estaba investigando sobre el porteo y vi todas las posibilidades fue: maravilloso, así podré volver sobre la bicicleta más pronto. ¡Bebé en fular y mamá en bicicleta!
No tardé mucho en convencerme que mi idea era lógica pero bastante tonta. No hay que ser amante del porteo ni del ciclismo para darse cuenta que los riesgos no valen las posibles ventajas, especialmente en el caso de los ciclistas urbanos la Ciudad de México, quienes más que conmutar, en realidad practicamos un deporte de muy alto riesgo. Entre las vías insuficientes, los baches, y los automovilistas que albergan un odio asesino (secreto o no) contra las bicicletas en la calle, ni el más hábil de los ciclistas puede estar seguro que no sufrirá un percance.
Pero el tráfico no es el único riesgo al llevar a un bebé en la bicicleta; con el bebé en un cargador, ya sea en la espalda o al frente, el peso adicional cambia el centro de gravedad de la bicicleta hacia el peor lugar posible: la parte alta. Cualquier vehículo en movimiento es más estable conforme más bajo se encuentra este punto de gravedad, ya que esto impide que vuelque o se voltee con tanta facilidad; por ejemplo, está muy clara la diferencia entre la estabilidad de un ancho y bajo Beetle y la de una espigada motocicleta de montaña.
Con el peso de un bebé distribuido en el torso y hombros, una parte importante del peso queda por encima de la línea media de la bicicleta, lo cual distorsiona su manejo en todos los aspectos, desde el arranque, en las vueltas, al frenar, etc. Sobra decir que queda muy comprometida la capacidad para una maniobra veloz o precisa para esquivar un peligro.
Por último, en caso que llegue a ocurrir un accidente el momito corre un enorme riesgo por encontrarse en una posición tan vulnerable y desprotegida; además, es imposible colocarle correctamente un casco a un bebé dentro de un cargador. En caso de ocurrir un accidente, se corre el peligro muy real de aplastar al bebé, lo cual en el mejor de los casos es un susto de muerte para el porteador y el bebé, y en el peor de los casos.... no necesito deletraerlo, ¿cierto? Todos hemos escuchado historias horribles de bebés y accidentes. ¿Para qué arriesgarnos?
En conclusión, si deseamos llevar al bebé con nosotros en bicicleta debemos equiparla con un asiento apropiado, diseñado especialmente para la bicicleta e instalado correctamente. Además, el bebé debe tener al menos 1 año cumplido para poder viajar seguro, puesto que antes de esta edad el bebito simplemente no tiene la fuerza muscular en el cuello y espalda para absorber el impacto del recorrido en bicicleta. Esto también aplica para los remolques, que en forma generalizada se consideran la opción más segura para viajar en la bici pero en mi opinión no son muy recomendables para el caso particular de la Ciudad de México, por rodar tan bajo y ser poco visibles.
En lo personal yo cuento los días para el cumpleaños de Santi y comprar mi asiento iLeap, que me gusta porque el bebé va delante de ti, lo cual creo que reduce las distracciones. Además, coloca el famoso peso más bajo y cerca del tuyo, entonces la deformación de la maniobrabilidad es mínima. He extrañado mi bicicleta pero dos meses ya no es mucho esperar, además que he disfrutado mucho este tiempo a pie con mis trapos mágicos y mi bebé. ¡Feliz paseo!
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gaby san
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jueves, 21 de octubre de 2010
Más fotos con pequeños a cuestas, en esta ocasión con más madres modernas. No me canso de ver estas fotos, me hace sentirme unida a todas estas otras personas que han descubierto la belleza y utilidad de llevar a nuestros bebés tan cerca. Miles de años de instinto no pueden estar equivocados.
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gaby san
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sábado, 16 de octubre de 2010
El nudo corredizo para rebozo o fular
El corredizo es un nudo ajustable y básico, especialmente cuando utilizamos el rebozo tradicional en bandolera. Un nido corredizo bien hecho nos permite usar nuestro humilde rebozo con la misma soltura que un cargador de anillos, ya que permite ajustar independientemente los bordes superior e inferior.
Básicamente, la idea es anudar el extremo de abajo alrededor del extremo de arriba. Así, conseguimos un nudo que aguanta el peso sin soltarse, pero que podemos deslizar hacia arriba y hacia abajo conforme lo necesitemos.
Es importante tener en cuenta que este nudo no funcionará perfectamente con algunos tejidos, especialmente los muy satinados, por lo que prueba primero. A mí me funcionaba perfectamente con un clásico rebozo de bolita, pero con otros menos delgados pero más viscosos se me resbala; como siempre, es cuestión de probar. Si no queda fijo, es mejor usar un nudo cuadrado o incorporar un par de anillos.
Básicamente, la idea es anudar el extremo de abajo alrededor del extremo de arriba. Así, conseguimos un nudo que aguanta el peso sin soltarse, pero que podemos deslizar hacia arriba y hacia abajo conforme lo necesitemos.
Es importante tener en cuenta que este nudo no funcionará perfectamente con algunos tejidos, especialmente los muy satinados, por lo que prueba primero. A mí me funcionaba perfectamente con un clásico rebozo de bolita, pero con otros menos delgados pero más viscosos se me resbala; como siempre, es cuestión de probar. Si no queda fijo, es mejor usar un nudo cuadrado o incorporar un par de anillos.
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miércoles, 13 de octubre de 2010
Siete verdades tras mitos del babywearing
1. "No cargues tanto al bebé porque le da mamitis y luego ya no se desprende de tus faldas."
Al contrario de lo que sostiene la creencia popular de que un niño en brazos 'se consiente', muchos estudios han demostrado que los bebés que reciben más contacto y estímulo sensorial piel con piel durante sus primeros meses y años crecen para ser niños más independientes y seguros. Satisfecha su enorme necesidad de contacto, el bebé aprende, observa, y absorbe todo a su alrededor desde la seguridad que recibe del contacto directo con su portador, lo cual fomenta su autonomía y le ayuda incluso a separarse más pronto de su madre por períodos más prolongados, ya que el niño está seguro del lazo con sus padres.
Además, un niño portado con frecuencia tiene mejores oportunidades para socializar, por la simple razón de encontrarse al mismo nivel de los adultos. El bebé puede ver claramente la cara de mamá, de papá, de las personas a su alrededor; escucha las conversaciones, observa los gestos, en fin, observa los rudimentos de toda interacción social desde una posición neutral y segura. Cuando salgo a la calle con San todos le hablan en forma natural y él desde muy pequeño responde mirando a los ojos, evaluando, con frecuencia regalando una sonrisa. En general, al crecer estos bebés portados tienen más experiencia en una situación en sociedad y por tanto, se sienten más confiados para abandonar las faldas de mamá.
2. "Puedes llevarlo en brazos de recién nacido, pero después de unos meses ya te va a pesar demasiado."
Es cierto que en un principio es casi demasiado sencillo cargar a un recién nacido, ya sea en brazos o con un rebozo o cualquier cargador simple de tela, hasta una bufanda en un apuro. El material, la longitud y la forma de amarrarlo son secundarios pues el bebé pesa muy poco y cuesta poco llevarlo. Conforme crece, sin embargo, es necesario prestar mayor atención a la técnica y la forma de llevarlo (sobre un hombro o los dos, pegado a la parte alta o baja de la espalda). Para esto, cargadores con cierta estructura como el mei tai o una mochila ergonómica que distribuya el peso entre hombros y cadera ayudan a aliviar el peso del bebé; de igual forma, al hacer del babywearing una costumbre, vas desarrollando la musculatura necesaria para llevar la creciente carga con gracia.
Con la combinación correcta de técnica y el portabebé adecuado, se puede portar a un niño desde el nacimiento hasta los dos o tres años, para cuando será el mismo chamaco el que ya no se dejará envolver. En conclusión, tú puedes llevar a tu momito todo el tiempo que quieras mientras tengas la intención y los medios adecuados.
3. "No lo dejes que duerma en brazos porque después ya no se acostumbra a la cuna."
Un bebé recién nacido siente una enorme necesidad del contacto y cariños de sus padres, así como de las sensaciones de cercanía con su madre como su aroma, su voz, sus movimientos, etc. Todo esto le calma y le permite relajarse y dormir por largos períodos. El descanso o siestas adecuadas durante el día no hacen más que promover un sano sueño prolongado por la noche, ya que se ha observado que los bebés estresados y cansados en exceso tienden a despertarse con mayor frecuencia. En consecuencia, cabe deducir que un bebé que ha estado relajado en el fular durante el día tiene buenas probabilidades de dormir bien por la noche.
Por supuesto, todos los bebés son diferentes y sus necesidades distintas; algunos se dan la vuelta y se duermen en su cuna sin necesitar más cuando es hora (cual es el caso de mi San), en tanto que otros necesitarán más danza y en ocasiones rebozo.
4. "Esos cargadores les estropean las piernas/las caderas/la espalda."
En realidad, un portabebés de tela tradicional (rebozo, fular, mei tai, etc) bien colocado proporciona el soporte adecuado a la pelvis, columna vertebral y cuello del bebé, amoldándose a la curvatura natural del cuerpo de los bebitos, especialmente los recién nacidos. En contraste, en una cuna o una carreola el niño queda apoyado sobre una superficie recta, por lo cual el tiempo excesivo sobre este tipo de superficies puede ocasionar problemas (como la plagiocefalia posicional). Asimismo, la posición en M de las piernas del momito cuando queda sentado en el cargador es óptima para el desarrollo de la articulación de la cadera; es una posición ergonómica que naturalmente adoptan todos los bebitos cuando los cargan.
5. "Los niños van incomodísimos en esos cargadores, todos apretados."
De nuevo, los recién nacidos rara vez extienden los miembros o permanecen en esta posición; después de tanto tiempo dentro del vientre, su cuerpo ha tomado la curvatura en forma de C de la posición fetal y no se extienden hasta pasados unos meses. De igual forma, después del entorno confinado del vientre, a los pequeños les tranquiliza y reconforta sentirse contenidos, ya sea en brazos o en el abrazo de un rebozo o un fular. De ahí los famosos 'rebozos mágicos' para dormir a los niños, que apapachados y apretaditos contra un pecho o una espalda cálida, pueden dormir por horas. Por tanto, el bebé no va incómodo en el cargador (aunque tal vez un bebé emprendedor sí se muestre molesto porque no alcanza desde su posición en el fular las Paletas Payaso en la fila del super).
6. "Te vas a amolar la espalda cargando al niño tanto tiempo."
Sin importar si planeamos portear al bebé con rebozo, fular, mei tai, o que prefiramos usar la carreola, un hecho incontestable es que pasamos muchísimo tiempo con el bebé en brazos.
En lo personal, creo que independientemente del modo en que optemos por llevar a nuestros bebés, resulta valioso aprender una técnica y un modo correcto para portar al bebé cuando es necesario. Al llevarlo simplemente en brazos todo el peso del momito cae sobre los brazos y hombros, lo cual a la larga resulta muy cansado y perjudica la espalda; en cambio, con un simple rebozo el peso se distribuye en hombro y espalda y sólo con eso cargarlo se vuelve mucho más cómodo; además disminuye el riesgo de lesiones o dolores localizados en brazos, hombros o espalda porque distribuimos la carga entre una mayor cantidad de músculos.
Por último, también creo que es importante en primer lugar, aprender a manejar al bebé a modo de no lastimarnos, es decir: levantarlo y bajarlo doblando las rodillas y acuclillándonos en vez de doblarnos por la cintura, cargar al bebé pegado al torso, alternar el brazo y la cadera sobre la que normalmente lo llevamos para no sobrecargar los músculos de un solo lado, así como hacer algunos ejercicios sencillos para el fortalecimiento del abdomen y la espalda baja, especialmente después del parto ya que esta área del cuerpo sale muy castigada.
Es muy posible cargar un bebé sin lastimarnos, pero como siempre la práctica y la técnica correcta son de gran importancia. Los portabebés de tela ayudan a distribuir el peso en una mayor parte del cuerpo y por tanto son indispensables si deseamos cargar al bebé por ratos largos. Sin embargo lo utilicemos o no es necesario desarrollar una conciencia corporal a fin de entrenar el cuerpo para cargar el nuevo (y creciente) peso sin sufrir lesiones.
7. "Ese niño no se sienta/gatea/se para porque siempre lo traes pegado."
En realidad, el porteo ayuda al bebé a desarrollar su musculatura más rápidamente. Un bebé en fular debe realizar pequeños movimientos compensatorios para conservar su posición cuando su madre camina, se sienta, se inclina o se vuelve; esto le proporciona mayor estímulo para desarrollar la musculatura para controlar el peso de su cabeza en comparación con un bebito que pasa períodos de tiempo prolongados en el asiento del auto o en la carreola, que aunque conservan una posición correcta lo mantienen inmóvil. Asimismo, el vaivén del caminar y otros movimientos de mamá contribuyen al desarrollo del sistema vestibular, el cual se ocupa de la coordinación en general y el equilibrio.
En resumen, aunque todos los niños se desarrollan a su propio ritmo y alcanzan metas como sentarse, gatear o caminar antes o después que otros, los niños que son portados con frecuencia reciben muchos estímulos que les ayudan a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar estas metas, es decir, el control muscular y el desarrollo del sentido del equilibrio y el movimiento.
Al contrario de lo que sostiene la creencia popular de que un niño en brazos 'se consiente', muchos estudios han demostrado que los bebés que reciben más contacto y estímulo sensorial piel con piel durante sus primeros meses y años crecen para ser niños más independientes y seguros. Satisfecha su enorme necesidad de contacto, el bebé aprende, observa, y absorbe todo a su alrededor desde la seguridad que recibe del contacto directo con su portador, lo cual fomenta su autonomía y le ayuda incluso a separarse más pronto de su madre por períodos más prolongados, ya que el niño está seguro del lazo con sus padres.
Además, un niño portado con frecuencia tiene mejores oportunidades para socializar, por la simple razón de encontrarse al mismo nivel de los adultos. El bebé puede ver claramente la cara de mamá, de papá, de las personas a su alrededor; escucha las conversaciones, observa los gestos, en fin, observa los rudimentos de toda interacción social desde una posición neutral y segura. Cuando salgo a la calle con San todos le hablan en forma natural y él desde muy pequeño responde mirando a los ojos, evaluando, con frecuencia regalando una sonrisa. En general, al crecer estos bebés portados tienen más experiencia en una situación en sociedad y por tanto, se sienten más confiados para abandonar las faldas de mamá.
2. "Puedes llevarlo en brazos de recién nacido, pero después de unos meses ya te va a pesar demasiado."
Es cierto que en un principio es casi demasiado sencillo cargar a un recién nacido, ya sea en brazos o con un rebozo o cualquier cargador simple de tela, hasta una bufanda en un apuro. El material, la longitud y la forma de amarrarlo son secundarios pues el bebé pesa muy poco y cuesta poco llevarlo. Conforme crece, sin embargo, es necesario prestar mayor atención a la técnica y la forma de llevarlo (sobre un hombro o los dos, pegado a la parte alta o baja de la espalda). Para esto, cargadores con cierta estructura como el mei tai o una mochila ergonómica que distribuya el peso entre hombros y cadera ayudan a aliviar el peso del bebé; de igual forma, al hacer del babywearing una costumbre, vas desarrollando la musculatura necesaria para llevar la creciente carga con gracia.
Con la combinación correcta de técnica y el portabebé adecuado, se puede portar a un niño desde el nacimiento hasta los dos o tres años, para cuando será el mismo chamaco el que ya no se dejará envolver. En conclusión, tú puedes llevar a tu momito todo el tiempo que quieras mientras tengas la intención y los medios adecuados.
3. "No lo dejes que duerma en brazos porque después ya no se acostumbra a la cuna."
Un bebé recién nacido siente una enorme necesidad del contacto y cariños de sus padres, así como de las sensaciones de cercanía con su madre como su aroma, su voz, sus movimientos, etc. Todo esto le calma y le permite relajarse y dormir por largos períodos. El descanso o siestas adecuadas durante el día no hacen más que promover un sano sueño prolongado por la noche, ya que se ha observado que los bebés estresados y cansados en exceso tienden a despertarse con mayor frecuencia. En consecuencia, cabe deducir que un bebé que ha estado relajado en el fular durante el día tiene buenas probabilidades de dormir bien por la noche.
Por supuesto, todos los bebés son diferentes y sus necesidades distintas; algunos se dan la vuelta y se duermen en su cuna sin necesitar más cuando es hora (cual es el caso de mi San), en tanto que otros necesitarán más danza y en ocasiones rebozo.
4. "Esos cargadores les estropean las piernas/las caderas/la espalda."
En realidad, un portabebés de tela tradicional (rebozo, fular, mei tai, etc) bien colocado proporciona el soporte adecuado a la pelvis, columna vertebral y cuello del bebé, amoldándose a la curvatura natural del cuerpo de los bebitos, especialmente los recién nacidos. En contraste, en una cuna o una carreola el niño queda apoyado sobre una superficie recta, por lo cual el tiempo excesivo sobre este tipo de superficies puede ocasionar problemas (como la plagiocefalia posicional). Asimismo, la posición en M de las piernas del momito cuando queda sentado en el cargador es óptima para el desarrollo de la articulación de la cadera; es una posición ergonómica que naturalmente adoptan todos los bebitos cuando los cargan.
5. "Los niños van incomodísimos en esos cargadores, todos apretados."
De nuevo, los recién nacidos rara vez extienden los miembros o permanecen en esta posición; después de tanto tiempo dentro del vientre, su cuerpo ha tomado la curvatura en forma de C de la posición fetal y no se extienden hasta pasados unos meses. De igual forma, después del entorno confinado del vientre, a los pequeños les tranquiliza y reconforta sentirse contenidos, ya sea en brazos o en el abrazo de un rebozo o un fular. De ahí los famosos 'rebozos mágicos' para dormir a los niños, que apapachados y apretaditos contra un pecho o una espalda cálida, pueden dormir por horas. Por tanto, el bebé no va incómodo en el cargador (aunque tal vez un bebé emprendedor sí se muestre molesto porque no alcanza desde su posición en el fular las Paletas Payaso en la fila del super).
6. "Te vas a amolar la espalda cargando al niño tanto tiempo."
Sin importar si planeamos portear al bebé con rebozo, fular, mei tai, o que prefiramos usar la carreola, un hecho incontestable es que pasamos muchísimo tiempo con el bebé en brazos.
En lo personal, creo que independientemente del modo en que optemos por llevar a nuestros bebés, resulta valioso aprender una técnica y un modo correcto para portar al bebé cuando es necesario. Al llevarlo simplemente en brazos todo el peso del momito cae sobre los brazos y hombros, lo cual a la larga resulta muy cansado y perjudica la espalda; en cambio, con un simple rebozo el peso se distribuye en hombro y espalda y sólo con eso cargarlo se vuelve mucho más cómodo; además disminuye el riesgo de lesiones o dolores localizados en brazos, hombros o espalda porque distribuimos la carga entre una mayor cantidad de músculos.
Por último, también creo que es importante en primer lugar, aprender a manejar al bebé a modo de no lastimarnos, es decir: levantarlo y bajarlo doblando las rodillas y acuclillándonos en vez de doblarnos por la cintura, cargar al bebé pegado al torso, alternar el brazo y la cadera sobre la que normalmente lo llevamos para no sobrecargar los músculos de un solo lado, así como hacer algunos ejercicios sencillos para el fortalecimiento del abdomen y la espalda baja, especialmente después del parto ya que esta área del cuerpo sale muy castigada.
Es muy posible cargar un bebé sin lastimarnos, pero como siempre la práctica y la técnica correcta son de gran importancia. Los portabebés de tela ayudan a distribuir el peso en una mayor parte del cuerpo y por tanto son indispensables si deseamos cargar al bebé por ratos largos. Sin embargo lo utilicemos o no es necesario desarrollar una conciencia corporal a fin de entrenar el cuerpo para cargar el nuevo (y creciente) peso sin sufrir lesiones.
7. "Ese niño no se sienta/gatea/se para porque siempre lo traes pegado."
En realidad, el porteo ayuda al bebé a desarrollar su musculatura más rápidamente. Un bebé en fular debe realizar pequeños movimientos compensatorios para conservar su posición cuando su madre camina, se sienta, se inclina o se vuelve; esto le proporciona mayor estímulo para desarrollar la musculatura para controlar el peso de su cabeza en comparación con un bebito que pasa períodos de tiempo prolongados en el asiento del auto o en la carreola, que aunque conservan una posición correcta lo mantienen inmóvil. Asimismo, el vaivén del caminar y otros movimientos de mamá contribuyen al desarrollo del sistema vestibular, el cual se ocupa de la coordinación en general y el equilibrio.
En resumen, aunque todos los niños se desarrollan a su propio ritmo y alcanzan metas como sentarse, gatear o caminar antes o después que otros, los niños que son portados con frecuencia reciben muchos estímulos que les ayudan a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar estas metas, es decir, el control muscular y el desarrollo del sentido del equilibrio y el movimiento.
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gaby san
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miércoles, 6 de octubre de 2010
Reunión en el Parque México 10 de octubre de 2010
La primera reunión del grupo de babywearing en la Ciudad de México será el próximo fin de semana del 10 de octubre de 2010. Será a las 1 de la tarde y nos veremos en el Parque México, en la explanada donde está la fuente con una gran mujer derramando sendos cántaros.
Hablaremos de los beneficios del porteo, de los tipos de portabebés recomendados, de sus ventajas y aplicaciones. Por supuesto, también compartiremos nuestra experiencia personal y enriqueceremos nuestros conocimientos entre todos. Asimismo el grupo necesita un nombre, así que crearemos uno también entre todas (si no puedes asistir, envía tu sugerencia por correo o deja un comentario en el blog).
¡Ojalá puedan venir a compartir con nosotros y a celebrar esta práctica tan linda y gratificante! Tendremos reuniones periódicas, por lo que si no pueden acompañarnos este fin de semana, en otra ocasión (pronto) será.
Un abrazo.
Gaby San
Hablaremos de los beneficios del porteo, de los tipos de portabebés recomendados, de sus ventajas y aplicaciones. Por supuesto, también compartiremos nuestra experiencia personal y enriqueceremos nuestros conocimientos entre todos. Asimismo el grupo necesita un nombre, así que crearemos uno también entre todas (si no puedes asistir, envía tu sugerencia por correo o deja un comentario en el blog).
¡Ojalá puedan venir a compartir con nosotros y a celebrar esta práctica tan linda y gratificante! Tendremos reuniones periódicas, por lo que si no pueden acompañarnos este fin de semana, en otra ocasión (pronto) será.
Un abrazo.
Gaby San
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
Tipos de portabebés, Parte II: El fular o rebozo largo
El fular es el máximo, el novamás, la cúspide misma del arte del porteo por todas sus bondades inherentes: las mil y una variaciones, ajustes y amarres que permite en la espalda, a la cadera, al frente, con el niño sentado, recostado, acostado, o sentado en posición de flor de loto; con el fular apropiado, se puede llevar lo mismo a un recién nacido que a un pre-escolar cansado; además de su función como portabebés, puede fungir también como hamaca, estola, columpio, cambiador, cobija, mantel, y hasta vestido improvisado.

La inmensa variedad de longitudes, colores, texturas, entramados y composiciones que existen crean un universo aparte donde existe un fular perfecto para cada binomio niño-portador, en cualquier clima, a cualquier edad, y para cualquier ocasión.
Pese a todo lo anterior, el fular es también el epítome de la sencillez, ya que consiste únicamente de un trozo largo de tela, sin broches, hebillas, ni costura alguna de la mayoría de los casos. La curva de aprendizaje con el fular es un poco más pronunciada que con otro tipo de cargadores, pero para quien lo practica, siempre vale la pena, por su tacto suave, su versatilidad, y el ajuste perfecto.
Existen dos clases principales de fulares: el fular elástico y el fular tejido.
Fular elástico
El fular elástico es un tramo largo (entre 4.5 y 5 metros) de tela suave y elástica a lo ancho, por lo general de algodón de punto o tipo "camiseta" con distinto grosor, e incluso con algún contenido de licra u otro tejido de nylon para hacerlo más elástico.

Este tipo de fular es óptimo para cargar a recién nacidos y bebés pequeñitos, con un peso inferior a los 8 o 9 kilogramos; una vez superado este peso, el fular da demasiado de sí al amarrarlo y se vuelve incómodo, además que comienza a deformarse y se afloja en poco tiempo. Sin embargo la razón más importante para dejarlo en este punto es que a partir de entonces representa un riesgo de seguridad, porque el bebé ya tiene la fuerza suficiente para vencer la tela al empujar.
El fular elástico es divino para recién nacidos y papás primerizos que no tienen cabeza para aprender todas las sutilezas que conlleva el babywearing con el fular tejido al tiempo que lidian con su nueva condición de padres. El fular elástico te lo colocas bien pegado como una camiseta, lo estiras un poco para insertar al pequeño, y sanseacabó. El momito va seguro, todo su cuerpo va bien soportado por la tela, es suave, esponjoso y se puede amarrar antes de colocar dentro al bebé. Un ejemplo es el famoso video del papá sexy.
También tiene la ventaja de ser una opción económica, puesto que prácticamente cualquier tela de punto de algodón sirve para hacerse uno. Sólo es cuestión de comprar un tramo de 4.5 a 6 m de largo en cualquier telería, y lo cortas a un ancho de 50 a 70 cm. Por lo general esto nos deja con dos fulares idénticos, pero siempre puedes regalar el tramo extra a alguna mamá amiga.
Por último, una advertencia en cuanto a estos fulares. A pesar de que se les publicita para utilizarse en posiciones al frente, a la cadera y en la espalda, en realidad los grupos de usuarios experimentados (es decir, mamás con muchos hijos de rebozo) sólo los consideran seguros para realizar amarres al frente. Los nudos a la cadera y a la espalda son inseguros por las mismas razones por las que no debe excederse el límite de peso: el bebé puede empujar con la fuerza suficiente para vencer la tela y caerse. En mi opinión, simplemente no hay forma de garantizar que no ocurra un accidente con un bebé amarrado en la espalda con un fular elástico, y por lo tanto yo tampoco lo recomiendo.
Fular tejido
Los fulares tejidos son, por un lado, la herencia directa del sencillo trozo de tela que usaban nuestros antepasados; por el otro, son resultado de una empresa de ingeniería textil que iniciaron los alemanes en los años setenta, al redescubir y adoptar el método del porteo con fular en la sociedad moderna. Con la ayuda de artesanos textiles nativos en países como Guatemala e India, se dedicaron a la búsqueda del tejido óptimo para cargar a los momines.
Treinta años de trabajo de esta industria han producido una galaxia de fulares con distintas bondades, beneficios, grosor, color, flexibilidad, suavidad... Los amantes de este estilo pueden perderse en los detalles de un entramado, un diseño, un material, y los debates y rebates continúan. En general su costo es alto, pero lo valen perfectamente, por su versatilidad, su resistencia, su longitud de uso, etc; normalmente, se vuelven posesiones muy personales y atesoradas.

La versatilidad no es la menor de estas virtudes; con un fular tejido de un largo mediano, alrededor de 3.6 m, pueden hacerse gran variedad de amarres al frente, a la espalda, en la cadera; sobre los do hombros, sobre uno solo, sobre hombros y cadera, en el torso, etc. Puedes llevar a un delicado recién nacido a la espalda, perfectamente asegurado y con la cabeza sujetada con una banda del fular. También puedes llevar a un niño de dos años que ya se cansó de caminar en Six Flags. ¡Incluso puedes llevarlos a los dos al mismo tiempo!

La elección del tejido, el color, la longitud del fular es enteramente personal y como siempre, dependerá del conjunto de necesidades individuales, incluyendo la frecuencia de uso que se le va a dar, el clima de la región, el uso destinado (para estar en casa, para salir, etc.), y por supuesto las preferencias personales. En realidad, una vez adquirido este gusto se vuelve peligroso, pues ¡se vuelve adictivo! En última instancia siempre hay que recordar que detalles aparte, lo importante es que se trate de una tela fuerte, ligera, y que se sea cómoda para portador y bebé.

La inmensa variedad de longitudes, colores, texturas, entramados y composiciones que existen crean un universo aparte donde existe un fular perfecto para cada binomio niño-portador, en cualquier clima, a cualquier edad, y para cualquier ocasión.
Pese a todo lo anterior, el fular es también el epítome de la sencillez, ya que consiste únicamente de un trozo largo de tela, sin broches, hebillas, ni costura alguna de la mayoría de los casos. La curva de aprendizaje con el fular es un poco más pronunciada que con otro tipo de cargadores, pero para quien lo practica, siempre vale la pena, por su tacto suave, su versatilidad, y el ajuste perfecto.
Existen dos clases principales de fulares: el fular elástico y el fular tejido.
Fular elástico
El fular elástico es un tramo largo (entre 4.5 y 5 metros) de tela suave y elástica a lo ancho, por lo general de algodón de punto o tipo "camiseta" con distinto grosor, e incluso con algún contenido de licra u otro tejido de nylon para hacerlo más elástico.

Este tipo de fular es óptimo para cargar a recién nacidos y bebés pequeñitos, con un peso inferior a los 8 o 9 kilogramos; una vez superado este peso, el fular da demasiado de sí al amarrarlo y se vuelve incómodo, además que comienza a deformarse y se afloja en poco tiempo. Sin embargo la razón más importante para dejarlo en este punto es que a partir de entonces representa un riesgo de seguridad, porque el bebé ya tiene la fuerza suficiente para vencer la tela al empujar.
El fular elástico es divino para recién nacidos y papás primerizos que no tienen cabeza para aprender todas las sutilezas que conlleva el babywearing con el fular tejido al tiempo que lidian con su nueva condición de padres. El fular elástico te lo colocas bien pegado como una camiseta, lo estiras un poco para insertar al pequeño, y sanseacabó. El momito va seguro, todo su cuerpo va bien soportado por la tela, es suave, esponjoso y se puede amarrar antes de colocar dentro al bebé. Un ejemplo es el famoso video del papá sexy.
También tiene la ventaja de ser una opción económica, puesto que prácticamente cualquier tela de punto de algodón sirve para hacerse uno. Sólo es cuestión de comprar un tramo de 4.5 a 6 m de largo en cualquier telería, y lo cortas a un ancho de 50 a 70 cm. Por lo general esto nos deja con dos fulares idénticos, pero siempre puedes regalar el tramo extra a alguna mamá amiga.
Por último, una advertencia en cuanto a estos fulares. A pesar de que se les publicita para utilizarse en posiciones al frente, a la cadera y en la espalda, en realidad los grupos de usuarios experimentados (es decir, mamás con muchos hijos de rebozo) sólo los consideran seguros para realizar amarres al frente. Los nudos a la cadera y a la espalda son inseguros por las mismas razones por las que no debe excederse el límite de peso: el bebé puede empujar con la fuerza suficiente para vencer la tela y caerse. En mi opinión, simplemente no hay forma de garantizar que no ocurra un accidente con un bebé amarrado en la espalda con un fular elástico, y por lo tanto yo tampoco lo recomiendo.
Fular tejido
Los fulares tejidos son, por un lado, la herencia directa del sencillo trozo de tela que usaban nuestros antepasados; por el otro, son resultado de una empresa de ingeniería textil que iniciaron los alemanes en los años setenta, al redescubir y adoptar el método del porteo con fular en la sociedad moderna. Con la ayuda de artesanos textiles nativos en países como Guatemala e India, se dedicaron a la búsqueda del tejido óptimo para cargar a los momines.
Treinta años de trabajo de esta industria han producido una galaxia de fulares con distintas bondades, beneficios, grosor, color, flexibilidad, suavidad... Los amantes de este estilo pueden perderse en los detalles de un entramado, un diseño, un material, y los debates y rebates continúan. En general su costo es alto, pero lo valen perfectamente, por su versatilidad, su resistencia, su longitud de uso, etc; normalmente, se vuelven posesiones muy personales y atesoradas.

La versatilidad no es la menor de estas virtudes; con un fular tejido de un largo mediano, alrededor de 3.6 m, pueden hacerse gran variedad de amarres al frente, a la espalda, en la cadera; sobre los do hombros, sobre uno solo, sobre hombros y cadera, en el torso, etc. Puedes llevar a un delicado recién nacido a la espalda, perfectamente asegurado y con la cabeza sujetada con una banda del fular. También puedes llevar a un niño de dos años que ya se cansó de caminar en Six Flags. ¡Incluso puedes llevarlos a los dos al mismo tiempo!

La elección del tejido, el color, la longitud del fular es enteramente personal y como siempre, dependerá del conjunto de necesidades individuales, incluyendo la frecuencia de uso que se le va a dar, el clima de la región, el uso destinado (para estar en casa, para salir, etc.), y por supuesto las preferencias personales. En realidad, una vez adquirido este gusto se vuelve peligroso, pues ¡se vuelve adictivo! En última instancia siempre hay que recordar que detalles aparte, lo importante es que se trate de una tela fuerte, ligera, y que se sea cómoda para portador y bebé.
Publicado por
gaby san
a las
10:55
1 comentarios
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